martes, 5 de noviembre de 2013

            Marta Muñiz Calvente, gaitera en la Banda de Gaites "Ribeseya"
        “Siento la música dentro de mí”



Marta Muñiz en Bordeux

Marta Muñiz es una gaitera asturiana de la banda de Gaites “Ribeseya”, de 19 años. Apasionada y comprometida con la cultura de su tierra, viaja con su banda provista de su gaita por países del mundo, intentando compaginar su pasión, con la vida estudiantil en Bilbao.


 ¿Cuál se llama banda y cuantos integrantes sois?
En la Banda de Gaites "Ribeseya” somos 30 componentes de diferentes edades, compuesto por 20 gaitas y 10 instrumentos de percusión, entre los que se encuentran las cajas, bombos y timbales. Somos de un pueblo de Asturias llamado Candás.

  
  
¿Desde cuándo viene tu pasión por la gaita?
A la temprana edad de 9 años comencé a tocar en la banda de Gaites de Candás,  Asturias.  Me daba mucha envidia ver como los músicos de la banda de entre 18 y 25 años empezaban a viajar por el mundo. Estas personas llevaban al pequeño pueblo marinero contando historias y habiendo cruzando fronteras y eso fue lo que me animó. 

¿Porque te cambiaste de banda?
Muchas  veces coincide que los músicos  tocan en distintas bandas, por necesidad de músicos o porque están a faltos de ellos en las  actuaciones por trabajo o estudios. Ante todo somos compañeros, y como nos conocemos solemos llamarnos cuando necesitamos integrantes. Entre una cosa y otra, conocí mi actual pareja que tocaba en la banda en la que estoy actualmente, Ribeseya y me junté a la suya  para tocar con ellos.

Que sientes cuanto tocas?
Siento nervios por una parte porque puedes fastidiarla o confundirte, muchas veces improvisas porque justas unas canciones con las otras, por eso tienes que estar muy concentrado.
No obstante, lo más importante es pasármelo bien y disfrutar tocando. Siempre ando marcando el ritmo y tocando con el pie los golpes fuertes, para sentir la música, el ritmo dentro de mi cuerpo. Si no lo sintiese no tocaría.
  
¿Qué significa la música para ti?
Cuando pasaros los años, la música se convirtió para mí, en una labor de gran  importancia, no solo por lo que me transmitía  sino porque ayudaba a la cultura de mi tierra que veía que se estaba perdiendo, y es algo que hay que cuidar.

¿Cuál crees que es uno de los factores por los que se está perdiendo la cultura?
 La gaita es un instrumento de madera hecha a mano y existen muy pocos artesanos que se dediquen a la elaboración de gaitas. Es un oficio que se pasa de padres a hijos porque no hay ningún curso para aprender su fabricación. Por lo tanto si no fomentamos eso y no lo damos a conocer, se perderá.

¿A qué países has viajado?
El tiempo fue pasando y  comenzamos a viajar con la banda, tocábamos en bares, escenarios y calles de todo el mundo. Lugares tan internacionales como Bélgica, Palestina, Italia, Portugal
e incluso nos atrevimos a cruzar el charco hasta Argentina.  El último país al que hemos viajado fue en octubre a Glasgow.

¿Qué te llevas de tu viaje a Glasgow?
En Glasgow se celebró el pasado mes de Octubre el Campeonato Mundial deGaitas, como cada año. El viaje a Escocia me ha impresionado mucho, se ve la seriedad de las bandas de gaitas escocesas y la rivalidad que hay entre ellas, ya que en este país celta es donde se encuentran las mejores bandas del mundo.
Creo que en Asturias tenemos que aprender todavía un poco más acerca del mundo de la gaita y evolucionar en éste.

 ¿Crees que el trabajo del músico está valorado?
El mundo de la música es complicado porque mucha gente que se dedica o que quiere dedicarse a ello. No suelen valorar todo el trabajo que hay, las horas dedicadas o incluso años. Además hay gente que no es buena y consigue el puesto más por segundas vías que por lo que realmente toca. Hay mucha competencia ya que cada vez hay más auge en los pueblos. Y en parte es bueno, porque tienes donde elegir y así extendemos la cultura.

¿Qué premios habéis obtenido?
Cuando estaba en la Banda de Gaites de Canás, en el 2011, ganamos el primer premio de la Liga gallega de Bandas de Gaitas.
Este campeonato se celebró en Galicia y es donde las bandas de gaitas de toda España: leonesas, aragonesas, gallegas… se unen y compiten entre ellas. 
En el año 2013 se hizo el primer concurso de bandas asturianas y nos dieron dos premios. Un primer puesto a la estética y  un segundo puesto en el concurso. 

¿Cómo compaginas la vida en Bilbao con la banda?
Las canciones las ensayo aquí en Bilbao, que es donde estudio, y cuando hay actuaciones viajo hasta Asturias, aunque no pueda ir a todas hasta allí porque es muy caro el autobús les animo desde aquí. Además, siempre que puedo me escapo algún viernes para ensayar con la banda y recargar pilas para el resto de la semana.

Próxima actuación…
Los días 8, 9 y 10 participamos la banda en  los campeonatos mundiales online  -cada banda participante se graba un video y se lo sube a youtube-.
Y  el primer fin de semana de diciembre un compañero y yo competimos en los campeonatos minores de percusión en Galicia.

¿Es un instrumento que requiera mucho entrenamiento?
No es muy difícil, requiere capacidad pulmonar por el tema de que hay que soplar el fuelle. A veces hay niños que tocan  muy bien y llevan muy bien el ritmo pero a la hora de inflar la gaita y soplar no tienen esa capacidad pulmonar necesaria.

¿Porque te decidiste a tocar por la calle?
He tocado un par de veces en el casco de Bilbao, siempre veía músicos y nunca a gaiteros. Así que un fin de semana nos aventuramos a ir, un compañero y yo, y tocar por las calles más que nada por pasarlo bien y reírnos, la finalidad era tocar y disfrutar. Mucha gente se acercaba a mirarnos y les gustaba. En una ocasión un chico que tocaba jazz en un bar se nos acercó para proponernos tocar con su grupo. 
"Por las calles bilbaínas fui llenándolas de alegría"

Así se hizo "Una gaitera asturiana"

Sumario 1:  En el año 2011 ganaron el primer premio de la Liga gallega de Bandas de Gaitas 
Sumario 2: "Hay mucha competencia, cada vez hay más auge en los pueblos"
Sumario 3: "
En la Banda de Gaites Ribeseya somos 30 componentes"


Carla Torrado Sainz

Agustín Bobo García, fotógrafo: “creo que te conozco solo de verte”

Agustín Bobo García, fotógrafo

 “Estuve al roce de encontrar el ser de una persona”

Agustín Bobo García, un salamantino de 22 años, se define a sí mismo como un “amante de la buena fotografía de reportaje y de viajes, especializado en la Fotografía de calle”. Tras formarse como fotógrafo en la Escuela Superior de Diseño de Vitoria-Gasteiz, este joven emprendedor lleva desde entonces buscándose la vida por las calles, retratando a la gente que se encuentra por el camino, haciendo de un hecho cotidiano una fotografía cargada de sensaciones.
¿Cómo y cuándo empezó en la fotografía?
Empecé en el mundo de la fotografía casi por casualidad. Quería ser ilustrador. Sin embargo, no me cogieron en la Escuela de Ilustración. Gracias a eso y a que mi novia me indujese a ello, empecé poco a poco con el “gusanillo” de la fotografía y hasta hoy.

¿En qué campo de la fotografía se siente más cómodo?
He tratado con varios tipos de fotografía. Al principio empiezas tocando un poco de todo. Mi campo favorito es la arquitectura. Empecé con ella, me gustó y aprendí mucho sobre los mejores arquitectos.

¿Cómo ha influido esto en su forma de trabajar?
Esa admiración por la arquitectura ha influido un poquillo en que me guste el retrato. Pero no como esa idea de retrato de “enseñar algo más”, sino como un retrato alemán; un retrato estructural, en serie, utilizando los mismos planos.
*Nota: con “retrato alemán”, Agustín hace referencia a una tendencia dentro de la fotografía alemana. Cabe citar, pues, al fotógrafo alemán August Sander.

En su galería lo que más abundan son retratos. ¿A qué se debe esa fijación con el rostro?
Siempre han dicho que el rostro es la mirada, una parte de nosotros mismos que nunca llegamos a descifrar. Tengo esa fijación desde que leí a uno de los grandes, Richard Avedon, que decía que hay tres partes en el rostro y son tres planos muy diferenciados: el primer plano, que es el plano físico; el segundo plano, el mental y el tercero, que es el más difícil. Dicen que no existe aunque yo llevo tiempo buscándolo. Es el captar a la persona, el decir “esta persona es así, porque lo he visto”. Hubo un momento de mi vida que dije quiero intentar la búsqueda de “lo que no se ve”.

¿Retratos en color o en blanco y negro?
Depende del tipo de retrato, del tipo de persona y del tipo de trabajo que estés haciendo. He tenido ciertas discusiones por mi tipo de fotografía, de retrato en la calle. La gente piensa que se trata de homeless (mendigos), al estar en blanco y negro. La sociedad lo entiende como una un tipo de artístico-emocional, con esos oscuros, esas sombras y esos planos.
Sin embargo, ahora mismo estoy en el momento de color. Es más natural, más realista. Más de andar por casa.

¿Cómo definiría su trabajo?
Humanístico. Casi sociológico. Es un punto de vista que va unido. Cuando estás captando a personas, quieras o no, estás teniendo en cuenta que la sociología va a aparecer, la economía, la cultura de cada región que visitas, que intentas retratar.

¿Cree que el talento en esto de la fotografía es algo innato o que se puede aprender como tantas otras cosas?
Siempre hay que tener un punto de talento, un algo para hacerte destacar entre los demás, una esencia tuya. Pero en principio el talento se gana con mucho trabajo y mucho esfuerzo.

¿Es difícil abrirse camino y obtener reconocimiento en la fotografía?
Sí, muy difícil. En España no está valorado el trabajo de fotógrafo en sí, sino que para el resto de la gente somos “personas que disparamos botones”.

¿Cuál ha sido la fotografía más especial para usted?
Difícil. Si te refieres a especial hecha por mí, posiblemente sea un retrato que le hice a un lituano hace tiempo. Estuve al roce de encontrar el “ser” de una persona. ¿Sabes esa sensación que sientes  cuando conoces a alguien y piensas “creo que te conozco solo de verte”? Capté eso. Es uno de mis retratos favoritos.

El cadáver de Evelyn McHale – Foto: Robert Wiles
¿Y ajena a su trabajo?
Tengo el recuerdo de una fotografía. Hace tiempo una mujer se lanzó al vacío desde el Empire State de Nueva York y calló sobre un coche. La imagen de esa mujer sobre el coche se quedó grabada en mi cabeza. No parecía que estuviese muerta, sino dormida. De hecho, las propias ondas del coche parecía que hacían el efecto de un velo. Esa sensación de tranquilidad que transmite la foto, de tranquilidad ante la muerte es lo que la hace tan especial para mí y para mucha gente.

¿En qué se inspira para sus fotografías?
Me inspiro en los grandes de la fotografía. Yo tengo un ídolo al que siempre recurro que es Richard Avedon. Fue un retratista que vio algo más en el retrato. No tenía la concepción de “simple figura”, tal y como se tendía a decir. Es una figura humana que, paradójicamente, no es “humana”. Eso de “buscar la esencia” de cada persona me gusta. Ojalá pudiera llegar a ser una décima parte de él.

¿Ha realizado alguna exposición o algún evento últimamente?
Hace poco hice una exposición que tuvo bastante repercusión positiva. También es cierto que hubo malinterpretaciones de la gente hacia mis fotos. Entendían los retratos como fotografías de homeless. Es lo que tiene el blanco y el negro.  

¿Tiene algún proyecto en mente?
Tengo varios en funcionamiento. De hecho estoy haciendo un proyecto de personas de toda España, de humano a humano. De buscar gente que te llame la atención, que merece ser retratada. 




Sumario 1: “el rostro es la mirada”

Sumario 2: “hubo un momento de mi vida que dije: quiero                              intentar la búsqueda de lo que no se ve
Sumario 3: “ahora mismo estoy en el momento de color”






Así se hizo




Alba Ruigómez Ruiz

Así se hizo

¿Por qué entrevistar a un fotógrafo de la calle en vez de optar por un artista mundano? La respuesta es sencilla: un joven emprendedor que acaba de lanzarse a las calles y que disfruta su profesión, me parece mucho más interesante que ofrecer la típica entrevista a un personaje “reconocido”. Alguien, como Agustín Bobo, que aún está descubriendo lo que le gusta habla de lo que hace con cierta admiración. Captar ese sentimiento hacia el trabajo propio era mi intención a través de esta entrevista. 



Alba Ruigómez Ruiz
ASÍ SE HIZO
La elección de esta entrevista se debe a la intención de dar respuesta a ciertos interrogantes que la ciudadanía presenta sobre la política. Una vez concluida su redacción, se observa un enfoque muy humano sobre el tema y, además,  se da respuesta a interrogantes muy comunes.

La entrevista tuvo lugar en el despacho de Javier Maroto, alcalde de Vitoria-Gasteiz, quien se mostró muy dispuesto y correcto en la determinación de las preguntas. 

El otro lado de la política. Entrevista a Javier Maroto, alcalde de Vitoria.

Marta Pernía Sánchez

Entrevista a Javier Maroto, alcalde de Vitoria-Gasteiz

Javier Maroto durante la entrevista. Foto de Sara Mauleón

“Estoy hasta el gorro de discusiones entre   políticos”

              Javier Maroto es el alcalde de Vitoria por el Partido Popular. Hombre de convicciones firmes, responde a diversos temas siempre apoyado en la ética y la calidad humana. En esta entrevista expresa su rechazo hacia algunos temas en auge, intenta dar respuesta a incertidumbres que la sociedad presenta hacia la política y, por supuesto, ensalza la ciudad. Según el alcalde, la clave está en los acuerdos y no en las discusiones. Con sus palabras nos ofrece una visión distinta sobre “el poder”.

VIDA Y EXPERIENCIA LABORAL

Usted es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Comercial de Deusto y realizó, además, un Máster en Gestión y Administración Pública, pero ¿cuándo y de qué manera  apareció su interés por dedicarse a la política?


En el año 1999, El PP de Álava decidió apostar por una persona joven y fresca. Alfonso Alonso, en ese momento. Cuando fuera candidato a la alcaldía pidió que su equipo cumpliera también estas mismas condiciones para “modernizar” el partido. A todo esto, él me dijo: “Me gustaría contar contigo”.

¿Qué aspectos concretos determinaron su elección hacia el Partido Popular y no otro?

Fue el Partido Popular el que con más fuerza rechazaba las actuaciones de E.T.A. y fue la muerte de Miguel Ángel Blanco lo que me empujó a decantarme. Esa muerte, a mucha gente joven del momento entre los que me incluyo, nos hizo reflexionar y pensar que alguien no puede cumplir su voluntad por llevar una pistola en la mano. Había que ser valiente y hablar.

¿Qué rasgo de su personalidad o qué valor diferencial sobre su persona podría destacar sobre otros políticos?

Yo he trabajado en la empresa privada y considero que es un valor muy importante para un político. En mi opinión, antes de dedicarse a la política, debe conocerse la calle: saber lo que es llegar a fin de mes, tener un jefe, haber hacho labores comerciales, etc.

TIPO DE ALCALDE Y PERSONA 

Usted contó en una entrevista que ahora la gente cuando le ve por la calle ya no le dice “esta alcantarilla está rota”, sino “mi hijo pasa hambre”. ¿Cómo se vive desde el poder las consecuencias económicas que está sufriendo España?

Con angustia y utilidad. Angustia porque es más fácil atender peticiones sobre el mobiliario urbano que sobre situaciones personales y, más aún, sobre esta triste realidad. Y utilidad porque es muy gratificante para cualquiera conseguir ayudar desde la responsabilidad pública, no solo a una persona, sino a muchas familias.

¿Colabora usted con algún tipo de ONG o alguna obra social?

Trabajo siempre que puedo dentro de mi ámbito, pero no lo hago público. Cada uno sabemos cómo, cuánto y de qué manera podemos ayudar sin necesidad de alimentar nuestra imagen. La mejor ayuda es la anónima.

¿Qué valores se presuponen para una buena relación con el “poder sano”?, es decir, ¿qué hay que hacer para no corromperse?, políticamente hablando.

Primero creérselo. Tener la convicción de que se está para el servicio público y no para el propio. Y después establecer las herramientas para que esto sea así: la transparencia hoy en día no es una opción sino una obligación.

RELACIONES CON OTROS PARTIDOS

En la variedad de partidos políticos encontramos ciertas desavenencias y discrepancias entre unos y otros. ¿Cómo o en qué medida cree que afecta al ciudadano esta “rivalidad” entre partidos?

Esta pregunta la contestaré como ciudadano: estoy hasta el gorro de ver discutir a políticos de diferentes partidos. Lo que hace falta es crear acuerdos. Y el que no entienda esto debería replantearse su presencia en la política.

¿Por qué estas diferencias son tan dispares si, en teoría, el fin es el mismo: “gobernar por el bien del ciudadano”?



Durante este último periodo, han salido a luz varios casos de corrupción política. ¿Qué cree usted que lleva a una persona, supuestamente honrada, a robar de una manera tan “fina”?

Me preocupa la generalización de la corrupción que se hace sobre los políticos. Lo que hay que hacer es eliminar a ese tipo de persona del partido, pero la realidad es que la inmensa mayoría de las personas que se dedican a la gestión pública son honradas. El problema es que, normalmente, solo se habla del “garbanzo negro”, que los hay, pero son minoría.

ACTUALIDAD

Es conocido por todos el reconocimiento europeo que recibe Vitoria por su sostenibilidad, suscrito por varios galardones. ¿Qué planes futuros se cocinan sobre la ciudad?

Hacer una ciudad más humana. El galardón de “Green Capital” es solo un paso intermedio para seguir llevando a Vitoria hacia una ciudad más sostenible y con recursos más eficientes. Este esfuerzo reporta grandes recompensas: aumento del turismo, abaratamiento (mayor eficiencia), comodidad ciudadana, entre otras muchas. Y, por supuesto, seguiremos trabajando en ello.