Marta Pernía Sánchez
Entrevista a Javier Maroto, alcalde de Vitoria-Gasteiz
Entrevista a Javier Maroto, alcalde de Vitoria-Gasteiz
| Javier Maroto durante la entrevista. Foto de Sara Mauleón |
“Estoy hasta el gorro de discusiones entre políticos”
Javier
Maroto es el alcalde de Vitoria por el Partido Popular. Hombre de convicciones
firmes, responde a diversos temas siempre apoyado en la ética y la calidad
humana. En esta entrevista expresa su rechazo hacia algunos temas en auge,
intenta dar respuesta a incertidumbres que la sociedad presenta hacia la
política y, por supuesto, ensalza la ciudad. Según el alcalde, la clave está en
los acuerdos y no en las discusiones. Con sus palabras nos ofrece una visión
distinta sobre “el poder”.
Usted es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Comercial de Deusto y realizó, además, un Máster en Gestión y Administración Pública, pero ¿cuándo y de qué manera apareció su interés por dedicarse a la política?
En el año 1999, El PP de Álava
decidió apostar por una persona joven y fresca. Alfonso Alonso, en ese momento.
Cuando fuera candidato a la alcaldía pidió que su equipo cumpliera también
estas mismas condiciones para “modernizar” el partido. A todo esto, él me dijo:
“Me gustaría contar contigo”.
¿Qué aspectos concretos
determinaron su elección hacia el Partido Popular y no otro?
Fue el Partido Popular el que con
más fuerza rechazaba las actuaciones de E.T.A. y fue la muerte de Miguel Ángel
Blanco lo que me empujó a decantarme. Esa muerte, a mucha gente joven del
momento entre los que me incluyo, nos hizo reflexionar y pensar que alguien no
puede cumplir su voluntad por llevar una pistola en la mano. Había que ser
valiente y hablar.
¿Qué rasgo de su personalidad o
qué valor diferencial sobre su persona podría destacar sobre otros políticos?
Yo he trabajado en la empresa privada y considero que es un valor muy
importante para un político. En mi opinión, antes de dedicarse a la política, debe
conocerse la calle: saber lo que es llegar a fin de mes, tener un jefe, haber
hacho labores comerciales, etc.
Usted contó en una entrevista que
ahora la gente cuando le ve por la calle ya no le dice “esta alcantarilla está
rota”, sino “mi hijo pasa hambre”. ¿Cómo se vive desde el poder las
consecuencias económicas que está sufriendo España?
Con angustia y utilidad. Angustia
porque es más fácil atender peticiones sobre el mobiliario urbano que sobre
situaciones personales y, más aún, sobre esta triste realidad. Y utilidad
porque es muy gratificante para cualquiera conseguir ayudar desde la
responsabilidad pública, no solo a una persona, sino a muchas familias.
¿Colabora usted con algún tipo de ONG o alguna obra social?
Trabajo siempre que puedo dentro de
mi ámbito, pero no lo hago público. Cada uno sabemos cómo, cuánto y de qué
manera podemos ayudar sin necesidad de alimentar nuestra imagen. La mejor ayuda
es la anónima.
¿Qué valores se presuponen para
una buena relación con el “poder sano”?, es decir, ¿qué hay que hacer para no corromperse?,
políticamente hablando.
Primero creérselo. Tener la
convicción de que se está para el servicio público y no para el propio. Y después
establecer las herramientas para que esto sea así: la transparencia hoy en día
no es una opción sino una obligación.
En la variedad de partidos
políticos encontramos ciertas desavenencias y discrepancias entre unos y otros.
¿Cómo o en qué medida cree que afecta al ciudadano esta “rivalidad” entre
partidos?
Esta pregunta la contestaré como
ciudadano: estoy hasta el gorro de ver discutir a políticos de diferentes
partidos. Lo que hace falta es crear acuerdos. Y el que no entienda esto
debería replantearse su presencia en la política.
¿Por qué estas diferencias son
tan dispares si, en teoría, el fin es el mismo: “gobernar por el bien del
ciudadano”?
Durante este último periodo, han
salido a luz varios casos de corrupción política. ¿Qué cree usted que lleva a
una persona, supuestamente honrada, a robar de una manera tan “fina”?
Me preocupa la generalización de
la corrupción que se hace sobre los políticos. Lo que hay que hacer es eliminar
a ese tipo de persona del partido, pero la realidad es que la inmensa mayoría
de las personas que se dedican a la gestión pública son honradas. El problema
es que, normalmente, solo se habla del “garbanzo negro”, que los hay, pero son
minoría.
ACTUALIDAD
Es conocido por todos el
reconocimiento europeo que recibe Vitoria por su sostenibilidad, suscrito por varios
galardones. ¿Qué planes futuros se cocinan sobre la ciudad?
Hacer una ciudad más humana. El galardón
de “Green Capital” es solo un paso intermedio para seguir llevando a Vitoria
hacia una ciudad más sostenible y con recursos más eficientes. Este esfuerzo
reporta grandes recompensas: aumento del turismo, abaratamiento (mayor
eficiencia), comodidad ciudadana, entre otras muchas. Y, por supuesto,
seguiremos trabajando en ello.
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