María del Puerto Prieto, pensionista por enfermedad
"No sólo vale con darnos un pequeño incentivo, lo justo para tirar"
En España, hay alrededor 8.283.000
de pensionistas (octubre del 2013) de los cuales cerca del 35% cobran una
cifra inferior a los 700€. Esto se debe a que parte de los pensionistas cobran
no por jubilación, sino por incapacidad laboral. María del Puerto Prieto es una pensionista de 48 años que se ve obligada a combinar sus enfermedades con el trabajo para seguir adelante. La crisis, los recortes y la falta de conciencia social afecta a los pensionistas.
María del Puerto, usted
entra dentro de ese 35% pensionistas que cobran una cifra inferior a
setecientos euros.
No exactamente. Por mi nivel de discapacidad y edad, me
corresponden un total de 703 euros al mes, así que son cuatro euros literales
los que me excluyen de ese grupo.
Háblenos de su nivel
de discapacidad.
Bueno, técnicamente tengo un nivel de discapacidad del 55%,
lo que entra en tener una discapacidad permanente total. Cuando te diagnostican
enfermedades que pueden ser un impedimento para el trabajo que desempeñas,
pasas un tribunal médico que determina tu grado de discapacidad.
¿Cuáles son las
causas de ese 55%?
(Resopla) La verdad es que son unas cuantas. A los 16 años
me diagnosticaron diabetes. No es un gran impedimento en el mundo laboral, es
una enfermedad relativamente de llevar, pero que puede complicarte las cosas
con los años. Seguidamente, tuve una fractura de ligamentos en la rodilla
derecha, lo cual deja secuelas físicas y suma complicación al asunto. Por último, hace unos años, me diagnosticaron
depresión y fibromialgias. Tras varios escáneres descubrieron que el dolor no
sólo venía de ahí, sino de la falta de disco en todas las vértebras y de 8
hernias discales.
Suena complicado.
¿Cómo llevas el arrastrar todo ese historial médico y hacer malabares con la
escasa pensión?
Afortunadamente el medicamento es “gratis”. Al estar
jubilada tan solo hay que pagar una cuota mensual bastante inferior a lo que
pagaría si no fuese así. Y, respecto a
la pensión, no hago malabares de ese tipo. Tal y como está la vida, trabajo, mi jubilación es total no
absoluta, así que trabajo en lo que puedo. Este grado de discapacidad reduce
mucho tus posibilidades de trabajar a la vez que te empuja a trabajar porque la
pensión es… bueno, ridícula.
Al vivir un problema
así en primera persona, ¿qué tiene que decir a cerca de las pensiones “ridículas”,
los recortes en sanidad…? En definitiva, los efectos colaterales de la crisis.
No creo que sea un “efecto colateral” de la crisis, creo que
es un cúmulo de cosas. Recuerdo que antes de la crisis, cuando entró el euro en
Europa, dije: “Cómo han subido las cosas con esto de redondear precios hacia
arriba”. Así que podríamos echarle la culpa siempre a algo anterior y anterior
y no llegaríamos a nada. La situación no es la culpable, sino quienes guían la
situación. Puedo sentirme privilegiada por poder trabajar aunque tenga que
lidiar con mis dolores, pero hay gente que no puede. Echa para atrás decir que
tienes cierto grado de discapacidad. Los empresarios quieren a alguien que se
pase todas las horas posibles al pie del cañón y no se pueden permitir que
tengas que faltar un día de revisión, por ejemplo.
Es algo así como
tener que elegir entre la salud o el trabajo…
Exacto. Y repito que tengo la suerte de trabajar porque mi
invalidez me lo permite. Pero, ¿al que no? ¿Al que le haya quedado una muy escasa
pensión y no pueda llevar un dinero extra? Bueno, podría trabajar en negro pero
es ILEGAL y eso debería ir escrito en mayúsculas.
¿Por qué en
mayúsculas?
(Ríe) Para que la gente se dé cuenta que esto es un círculo
vicioso. Es ilegal trabajar sin contrato, pero no se dan cuenta que son ellos
lo que lo provocan. No sólo por las jubilaciones, claro. Están invirtiendo
dinero en lo que no deben.
¿Sientes que eres una
ciudadana de tercera por cobrar pensión?
Sé que no, pero no puedes evitar sentirte así. En la
televisión se habla de grandes fraudes, de importantes sumas de dinero,
recortes, robos, políticos… pero nosotros, como los que reciben ayudas y demás,
nos quedamos en la sombra sin derecho a quejarnos, porque al menos nos dan
algo. En cierto modo tienen razón, menos es nada, pero no sólo vale con darnos
un pequeño incentivo, lo justo para tirar. Cumplir años es inevitable, pero
para los enfermos puede haber algo más que una pensión. El hecho de que
recorten en sanidad nos afecta. En sanidad como en investigación.
¿Quiere decir que si
el Gobierno invirtiera en investigación las cosas mejorarían?
Hay enfermedades que se pueden curar o tratar. Pagar a
alguien que no puede producir su propio dinero está bien, claro, lo hacen conmigo.
Pero darle salud a alguien para que produzca su propio dinero está mejor. Al
fin y al cabo lo que buscan es iniciativa y gente activa.
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