martes, 3 de diciembre de 2013

El tatuaje: una tradición indocumentada


Tatuar es “dejar huella”


Subtítulo 1) Cuando vamos caminando por la calle no somos conscientes de que mucha gente que camina a nuestro lado tendrá alguna marca en su cuerpo. No nos lo planteamos porque es algo habitual hoy en día. Sin embargo, detrás de esa “marca” hay algo más. Hay una gran historia, hay un pasado, hay un inicio.
Subtítulo 2) “Una imagen dice más que mil palabras”. Lo mismo sucede con un tatuaje. Un dibujo en nuestra piel puede explicar mucho más de nosotros que si lo dijésemos con palabras.
Subtítulo 3) El diccionario de la Real Academia Española define la palabra “tatuar” como la acción de “grabar dibujos en la piel humana, introduciendo materias colorantes bajo la epidermis, por las punzadas o picaduras previamente dispuestas” o la acción de “marcar, dejar huella en alguien o algo”. Y es en esta segunda acepción en la que recae el verdadero sentido de la palabra. En el “dejar huella”.

Dejar huella
Al contrario que la idea extendida de que “un tatuaje tiene que tener un significado”, Alba Castro Samaniego, tatuadora de profesión, ofrece otro punto de vista. Afirma que antes de tatuar procura que sus clientes no den mucho sentido a sus tatuajes. No hay que marcar de forma precipitada un momento de nuestras vidas porque al final se acaba dotando a ese momento de una importancia que realmente no tiene.

Sin embargo, Ibai García Romero cuenta que en la actualidad se tatúa cosas que sean importantes para él. Asegura que “la sensación es distinta”. Explica que cuando te haces un tatuaje al que le das ese valor, sientes una “sensación de paz y alegría”, de haber hecho “algo que tenías que hacer”.


Respecto a la labor que ejerce Alba sobre las personas a las que tatúa, comenta que es algo que ejerce mucha presión sobre ella. “Doy por hecho que cada persona que lleva un tatuaje mío se va a acordar de mí siempre, por el hecho de que yo hice ese tatuaje. Igual que recuerdas cómo te hiciste una cicatriz”, explica.

¿Desde cuándo?

Alba Castro Samaniego y Mikel López de Vicuña, ambos tatuadores de profesión, coinciden al explicar que no existen libros que traten sobre la historia el tatuaje. “Siempre que encuentro alguna librería especializada en arte busco libros de tatuaje y ninguno cuenta gran cosa, la verdad”, afirma Alba.


Sin embargo, podemos hacernos una idea general acerca de la antigüedad de esta práctica. En 1991,  Erika y Helmut Simon, un matrimonio de excursionistas, encontraron el cadáver de un hombre mientras hacían montañismo en los Alpes de Ötztal (Austria). Los forenses que llegaron al lugar tras haber sido avisados certificaron (bautizada como “Hombre del Hielo” u Ötzi) que la momia tendría alrededor de 5.300 años de antigüedad. Pero, ¿qué es lo sorprendente de todo esto? El hombre del Neolítico tenía en su espalda más de 50 marcas que, según expone el diario online ‘Libertad Digital’, correspondían a “articulaciones o zonas con heridas, por lo que se cree que tenían un fin terapéutico”. A pesar de ser empleadas con un fin terapéutico, la práctica del tatuaje se remonta ya al Neolítico.

¿Quiénes?

Varias culturas son las que han empleado los tatuajes con distintas finalidades.  La revista digital ‘Designboom’ ofrece un espacio para hablar de la historia del tatuaje y de las diferentes culturas que lo han practicado. 

Egipto
“Los  registros escritos, los restos físicos y las obras de arte relacionadas con tatuaje egipcio han sido ignorados por los egiptólogos del pasado, influenciados por las actitudes sociales predominantes hacia el tatuaje”. Sin embargo, en el año 1891 un grupo de arqueólogos descubrió los restos momificados de la sacerdotisa Amunet, en Tebas. La antigüedad de este cuerpo femenino se sitúa entre  los años 2160 y 1994 antes de Cristo. La sacerdotisa “tenía tatuados sobre su cuerpo varias líneas y puntos”. Se observó que estas formas componían “patrones geométricos abstractos”,  por lo que fueron identificados a “prácticas rituales”.

Japón
La evidencia más antigua de tatuajes en Japón data del año 3000 a.C. Estas evidencias se traducen en figurillas de barro que fueron halladas en varias tumbas. Las pequeñas esculturas tenían sus rostros grabados a modo de tatuajes. Se cree que las personas que se encontraban dentro de las tumbas tenían el rostro tatuado al igual que las figuras. Por tanto, se determinó que estos amuletos tenían un significado religioso o mágico, puesto que acompañaban a los muertos en su “viaje hacia lo desconocido”. La primera prueba escrita acerca de los tatuajes data del año 297 d.C.

Polinesia
En las culturas del Pacífico, la práctica del tatuaje tiene un gran valor. Además, es considerada la práctica “más compleja y habilidosa de la civilización antigua”. La población polinesia creía que el mana de una persona está expuesto a través de sus tatuajes  (H. Hubert y M. Mauss afirman que el mana no es simplemente una fuerza, un ser.  Es una acción, una cualidad y un estado”, que se relacionan con la magia y la espiritualidad”).
En Samoa, la tradición del tatuaje se aplicaba según el estatus dentro de una misma población. Los jóvenes eran tatuados al inicio de la pubertad y a través de sus tatuajes pasaban a formar parte de la vida adulta.

Documental "La Odisea del tatuaje", con el fotoperiodista Chris Rainier.


Nueva Zelanda
Los tatuajes maoríes son fácilmente reconocibles. La habilidad de sus gentes para tallar la madera eran trasladas a la hora de tatuar sus pieles.
El tatuaje facial era un signo de distinción, que informaba acerca de su estatus su estado, de sus líneas de descendencia y  de las afiliaciones tribales. Asimismo, los tatuajes servían como “marcas de guerra”, una forma de mantener presente el heroísmo de la guerra.

Indonesia
La isla de Borneo es uno de los pocos lugares en el mundo donde se sigue practicando el tatuaje tribal (tal y como lo conocemos en la cultura occidental) como lleva haciéndose desde hace miles de años. Hasta hace poco muchas de las tribus del interior tenían poco contacto con el mundo exterior. Como resultado, se han conservado muchos de los aspectos de su tradicional forma de vida, incluyendo los tatuajes”.

África
Debido al color de la piel, en África los tatuajes no son tal y como estamos acostumbrados a ver. Sin embargo, esto no supone ningún obstáculo para la población africana. “Ellos han desarrollado otra técnica: las escarificaciones”. El diseño de estas marcas sigue normalmente “tradiciones locales”.


Celtas
Los celtas fueron un pueblo nómada que viajó por Europa Occidental en los años 1200 y 700 antes de Cristo. Poco a poco se fueron asentando en las Islas Británicas.
La cultura celta se relaciona con el arte corporal. Entonces, la pintura en el cuerpo se hacía con hierba pastel, dejando dibujos de un tono azulado sobre la piel.
El la forma  del arte celta más común se denomina knotwork. Se trata de un diseño formado por líneas gruesas trenzadas entre sí, que simbolizan “los caminos que sigue la vida”.

México
Cuando Hernán Cortés llegó a la costa de México en 1519 estaban horrorizados al descubrir los tatuajes de los nativos mayas. Identificaban estos a prácticas relacionadas con Satanás.

América del norte
Los escritos de los jesuitas dieron  testimonio de la práctica del tatuaje entre los nativos americanos. La tribu chickasaw empleaba los tatuajes para aquellos guerreros que vencían en las guerras. La tribu de los haudenosaunee utilizaban los dibujos en su piel para establecer jerarquías.
En las regiones árticas de América y Groenlandia, las mujeres el pueblo inuit llevaban sus rostros, como símbolo de estado civil.


Marcado de por vida

Alba Castro Samaniego afirma que para ella sus tatuajes son como “un lunar más”. Forman parte de tu cuerpo y simplemente “están ahí”, añade.

Por otra parte, Mikel López de Vicuña revela que él se hizo un tatuaje a los quince años y que se arrepiente de él. Por ello afirma que “a esas edades nadie debería tatuarse”, porque “todavía no estamos formados”, sino que estamos cambiando continuamente.

“Cuando te haces un tatuaje tienes que estar seguro. Si surgen dudas, mejor esperar”, explica Mikel. Su opinión acerca de la gente dudosa e insegura es que no deberían tatuarse.

Sin embargo, Iratxe Rodríguez Ginés ofrece otro punto de vista, más nostálgico. Para ella los tatuajes de su cuerpo tienen un gran valor. Afirma que estar marcada de por vida es no olvidar. Cree que es una forma de llevar en su piel todo lo que ha vivido.

En su muñeca lleva tatuado su nombre. Parece algo simple pero ella da esta explicación: “Yo tengo que ser yo misma siempre, sino... ¿Qué soy? Pues no soy nada. Por eso me tatué mi nombre. Mis tatuajes me recuerdan lo que he vivido y lo que soy. Eso es estar marcada de por vida”.

Aitor Lafuente comparte este punto de vista. Afirma que “por el simple hecho de hacerte un tatuaje ya tiene una historia”. Ese "me lo hice con, me lo hice cuando estaba estudiando en, me lo hice porque" es lo que realmente da valor a un tatuaje.

Mikel López de Vicuña: “Cuando te haces un tatuaje tienes que estar seguro”

Iratxe Rodríguez Ginés: “Estar marcada de por vida es no olvidar”

Iratxe Rodríguez Ginés: “Mis tatuajes me recuerdan lo que he vivido y lo que soy”


Aitor Lafuente: “Por el simple hecho de hacerte un tatuaje ya tiene una historia”





Alba Ruigómez Ruiz

¿Por qué?

El mundo del tatuaje es un mundo desconocido, a pesar de todo. Es cierto que es habitual encontrar tatuajes a menudo, entre la gente que nos rodea. Pero, ¿qué sabemos acerca de esta práctica? Como otras muchas tradiciones, tiene su origen y su evolución, hasta lo que vemos hoy en día. Algo que muchos tienen por "moda" es en realidad una costumbre ancestral practicada en numerosas culturas de todo el mundo. Me gustaría que la gente desechara la connotación negativa que se suele aplicar al hecho de introducir tinta en la piel y que aprendiese a ver todo lo que hay detrás, lo que significa. Al final, se trata de un compromiso con tu cuerpo. Cuando marcas con tinta tu piel ese dibujo formará parte de ti, de tu cuerpo y de tu personalidad.



Alba Ruigómez Ruiz

ASÍ SE HIZO

ASÍ SE HIZO
La importancia del tema de este reportaje radica en la falta de información, en cuanto a experiencias, que tienen los estudiantes que deciden irse fuera. Esto es, es importante saber qué carreras se ofertan fuera, así como el nivel académico de la Universidad, pero más importante aún es conocer las experiencias de aquellos que ya han dado el paso. Esto, con el objetivo de intentar no salir de casa "a ciegas". En este reportaje encontramos numerosos testimonios: familiares de gente que ha dado el paso de salir y comenzar una nueva vida de estudiantes fuera de su ámbito y residencia habitual, y ellos mismos. Son seguidores de un sueño.

Estudiar fuera, la nueva forma de “crecer”

MARTA PERNÍA SÁNCHEZ

Seguidores de un sueño


Cada año miles de estudiantes dejan sus casas para enfrentarse a la vida universitaria en otra Comunidad Autónoma.

         
          En numerosas ocasiones, tener un sueño y querer cumplirlo supone tomar decisiones, dar prioridad a algunas cosas y, en consecuencia, renunciar a otras. Uno de cada 10 de estudiantes tienen que dejar sus casas, sus familias y amigos para poder cumplir su sueño: ir a la universidad a estudiar aquello que tanto desean. 


Según el último estudio “Universidad Española en Cifras”, de 2010, realizado por la Conferencia de las Universidades Españolas (CRUE), 23.711 alumnos tuvieron que desplazarse a otra Comunidad Autónoma para poder realizar sus estudios universitarios en el curso 2009-2010. Madrid, con 5314 estudiantes, fue la Comunidad Autónoma que más alumnos nacionales acogió. La siguieron de cerca Andalucía, Castilla y León y Cataluña.

Leire Unzaga dibujando para uno de sus proyectos 
Leire Unzaga, procedente de Llodio (Álava), se define como una chica trabajadora, luchadora y con un claro objetivo: ser arquitecto. Actualmente, está estudiando en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) ya que no superó las pruebas de acceso de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPV-EHU (San Sebastián), a pesar de tener un 11,025 de nota media. “Toda la familia y yo teníamos la ilusión de que estudiara en San Sebastián, pero no pudo ser.  A mi juicio bastante injusto”, declara Jesús María Unzaga, padre de Leire Unzaga.

Andrea Díaz y Ander Arbide, amigos de la futura arquitecto, coinciden en que suspender las pruebas de acceso para la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPV-EHU, ha sido una de las mejores cosas que le ha podido pasar a su amiga. “Cada día estamos más orgullosos de ella porque está sabiendo superar todos los obstáculos que se le ponen por delante. Además, ha aprobado todo con unas notas excelentes. Nos quitamos el sombrero”. También admiten echarla mucho de menos: “Es duro no poder tenerla cerca y verla cuando queremos”.

 “Es mucho cambio y muy repentino, he pasado  de vivir como una princesa con mis padres, a independizarme”, apunta Leire Unzaga. Además, asegura estar aprendiendo a enfrentarse a algunos miedos: “Eso me hace crecer tanto en lo profesional como en lo personal”. Esto mismo opina Ainara Cacho, procedente de Huesca y estudiante de Periodismo en la UPV-EHU: “La mayor ventaja ha sido la autonomía que da el hecho de estudiar fuera, para saber hasta qué punto me sé desenvolver sin tener a nadie pendiente de mí”.
“Para mí, la mayor desventaja de estudiar fuera es que estoy lejos de las personas que más quiero, como son mi familia y mis mejores amigos que son uno de mis grandes pilares”, asegura la futura arquitecto. “Al principio me costaba muchísimo no verles todos los días”, confiesa Leire. Su familia y amigos coinciden en que “se nota su falta”, especialmente su hermana gemela Ainara Unzaga: “Desde pequeñas hemos estado juntas y muy unidas, y más siendo de la misma edad. Ahora es como si te faltase algo”. Aunque Ainara Unzaga matiza que lo más duro es no poder darle un abrazo cuando lo necesita o compartir esos momentos de hermanas. Concluye con que “al final aprendes a llevarlo”.

Otro de los inconvenientes que tiene estudiar fuera es el gasto que ello conlleva. Leire Unzaga comenta que vivir en una residencia en Madrid ronda los 950€ mensuales, incluyendo alimentación, transporte y material universitario. El alquiler de un piso en Madrid para cuatro personas oscila entre los 1600€, que por persona sumando la luz y el agua, supone unos 800€ mensuales. Alba Ruigómez, estudiante de Publicidad y RR.PP. en la UPV-EHU, procedente de Cantabria, asegura que paga viviendo en una residencia en Bilbao, alrededor de 540€ al mes. Patricia Draghici, también cántabra y estudiante de Publicidad y RR.PP. en la UPV-EHU, reside en un piso en Bilbao y paga mensualmente 400€.
Pintura al óleo de Leire Unzaga

María Teresa Bustos, madre de Leire, asegura que estar manteniendo a su hija en Madrid “supone un esfuerzo muy grande”. Además, tienen otra hija, Ainara Unzaga, de su misma edad que también está estudiando una carrera universitaria. “Ella está con nosotros, pero también tiene sus gastos”, explica María Teresa Bustos. Pese a ello, la madre de Leire Unzaga afirma que merece la pena el esfuerzo que están haciendo. Asimismo, Jesús María Unzaga manifiesta que “supone mucho tiempo y mucho dinero, pero por una hija se hace el sacrificio que haga falta”.

Hogar, dulce hogar
La frecuencia con la que los estudiantes vuelven a sus casas es otro de los puntos más importantes. Dicha asiduidad depende principalmente de la distancia que separa su nuevo lugar de residencia con su casa, del tiempo y de los costes que el traslado suponga.

Algunos como Pablo Rodríguez, asturiano y estudiante en la Universidad Complutense de Madrid, dice que solamente vuelve a casa en las “vacaciones grandes” como Navidad, Semana Santa o verano ya que es un viaje “largo y caro”. Patricia Draghici, cántabra y estudiante de la UPV-EHU, en cambio, vuelve a casa todos los fines de semana. Leire Unzaga, comenta que intenta volver a casa cada mes y medio o dos meses, normalmente por un periodo corto como fines de semana o puentes.

Leire Unzaga está segura de que con esta experiencia “aprendes a valorar las cosas importantes de tu vida y se convierten en algo imprescindible; una llamada de teléfono o un simple mensaje hacen que mi día sea más alegre”. La estudiante dice echar de menos “los pequeños detalles de la vida cotidiana como un beso de mi padre antes de irse a trabajar, esas cenas en familia o ese olor a pino que inundaba la casa cuando abría la ventana”. A pesar de ello, Leire Unzaga aconseja a todos los estudiantes el hecho de estudiar, por lo menos, algún periodo fuera de su Comunidad Autónoma. Esta recomendación la comparte con Pablo Rodríguez que dice “es una buena forma de aprender lo que es la vida”.



SUMARIO 1: "Uno de cada 10 alumnos tienen que desplazarse a otra Comunidad                                               Autónoma para poder realizar sus estudios universitarios."

SUMARIO 2: “La mayor ventaja ha sido la autonomía que da el hecho de estudiar fuera,                                   para saber hasta qué punto me sé desenvolver sin tener a nadie pendiente                                   de mí”, Leire Unzaga.

SUMARIO 3: “Supone un esfuerzo muy grande costear la carrera fuera”, madre de                                               Leire.

SUMARIO 4:  "Volver a casa es un viaje largo y caro", Pablo Rodriguez, estudiante                                              vasco en Madrid.


SUBTÍTULO 2: Algunas voces, como la de Leire Unzaga, cuentan su experiencia                                                   estudiando fuera de casa.
SUBTÍTULO 3: Estudiar lo que a uno le gusta puede suponer un esfuerzo, no solo                                                  personal abandonado el hogar, sino un esfuerzo familiar. Así lo cuentan                                         algunos de los protagonistas.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Así se hizo la entrevista a Sabin Egilior

Realicé la entrevista a Sabin Egilior porque trabaja la línea que me gustaría que tuviese mi futuro profesional. Se unen la investigación y el trabajo audiovisual junto con adentrarme en las vidas de otras personas, conocerlas y hacer que se conozcan. Por esto y porque creo que es un ejemplo de constancia e ilusión, ya que Egilior lleva a cabo estos documentales en su tiempo libre.

Carla Torrado

Sabin Egilior recalca la importancia de hacer cosas por tu cuenta fuera de la universidad
Director y guionista de documentales que cuentan la historia del siglo XX


Sabin Egilior vizcaíno de 45 años, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Pública Vasca, es bombero y se dedica en sus ratos libres a la realización de documentales de la historia del siglo XX.
17 de noviembre de 2013
Entre sus trabajos podemos encontrar: 67 años después (2003), Udazkena oraindik (2006),
Tras un largo silencio (2007), El largo viaje (2009) Camaradas (2013) que se estrenó el pasado 17 de Noviembre dentro del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje (Zinebi).

¿Crees que con el título de graduado en Comunicación Audiovisual es suficiente?
Es importante que hagas cosas por tu cuenta, apuntarte a castings, ser autodidacta –hoy en día con internet es muy fácil-  guionista, director, actor, realización.... de todo un poco a la vez.  Yo por ejemplo antes de la universidad hice doblaje en un casting que me presenté en  K2000 y de allí me salieron algunos trabajillos.

¿Cuál fue su primer trabajo fuera de la universidad?
Me presenté a un casting que hizo TVE para ser el presentador junto con una chica de un nuevo programa informático, PC Adictos. Junto a mí se presentó Carlos Sobera, que es al que finalmente eligieron y no te puedes imaginar la rabia que me dio. Grabaron 14 programas hasta que Sobera tuvo que dejarlo porque comenzó a participar en la serie Al Salir de Clase. Como quedaba esa vacante libre me llamaron y junto a Cristina Maestro grabamos 54 programas en producción con K-2000. 

¿Qué dificultades encontró en el programa?
Por aquel entonces no existía  promper (pantalla en la que se leen los guiones) y teníamos que aprendernos las 22 páginas del guión de memoria.  Era la época en la que se comenzaba a utilizar internet y los ordenadores y como el lenguaje era totalmente nuevo muchas veces recitaba las palabras sin saber que era lo que decía.


¿Entonces se podría decir que al salir de la uni ya tenía todo encauzado?
Digamos que tuve suerte con el programa, no obstante tienes que buscar cosas que hacer por ti mismo, intenté sacar algún programa adelante con la productora con la q estaba K-2000 no salieron. Así que me metí a hacer un máster sobre documentales en la UPV  con Eneko Lorente y como trabajo final había q realizar un documental.  Salió muy digno, Nekane. Y mientras acabábamos ya estaba buscando otras líneas de investigación.


¿Por qué se decantó por hacer un máster en documentales?
Quería hacer audiovisual y me gustaban los documentales por coger líneas de investigación. Es por ello que después del trabajo del máster me fui por la rama de los fusilados de la guerra. En el 2002 se formó un equipo de profesionales que trabajamos durante muchos años en un proyecto.  Los arqueólogos, antropólogos… y yo que hacia la parte audiovisual, surtíamos al gobierno vasco de investigaciones que la gente solicitaba.


¿Cómo se organiza a un equipo?
El equipo se distribuía en función de su cargo, el historiador se dedicaba a la parte de la documentación: fechas, datos…, otros buscaban testimonios cerca de la zona donde se vio por última vez a la persona que investigábamos, otros grababan. Y todo ello, después de recabar los datos desembocaba en una posible exhumación o no.


¿Cuál es el trabajo que recuerda con más cariño?
El primer corto-documental que realicé: Exhumación. Cuando trabajas sobre algo dramático, al principio te impacta, luego te acostumbras  a hacer un trabajo más como profesional porque escuchas casos similares, pero siempre te implicas con los personajes.  Además  se me propuso hacer algo para EITB respecto la exhumación para que se viese reflejado el trabajo realizado y a raíz de eso hice tres documentales diferentes, aunque en ese momento no quería seguir haciendo documentales.


¿Le gusta a lo que se dedica?
Es un trabajo que me gusta mucho y es jodido en el sentido de que  haces muchos amigos y los pierdes al mismo tiempo. Por ejemplo en el caso de Camaradas, de los ocho protagonistas, seis han muerto en el proceso de producción.


¿Cómo compagina su trabajo de bombero con la dirección?
En mis días libres y en vacaciones, ese es uno de los motivos por el cual se tarda tanto en la realización de los proyectos. 


Presentó en Zinebi su último trabajo Camaradas, ¿cómo surgió la idea?
Siempre que estas investigando una cosa lleva a la otra, de los personajes van surgiendo historias y las vas apartando. Es como si fuese un árbol que el tronco es la historia principal y las ramas las investigaciones futuras posibles y así es como surgió este documental.

¿Qué siente cuando las personas adultas le cuentan sus experiencias?

He tenido más de 800 entrevistas en toda mi vida con personas de edades diferentes que han tenido unas vivencias dramáticas.  En Camaradas aunque algunos personajes tengan apenas unos minutos les grabamos una historia de vida de 5 horas; y que una persona de 94 años te cuente su vida y lo que tuvo que pasar en esos años te impacta y mucho.


¿Cuánto tardasteis en terminar Camaradas?
Entre los problemas administrativos y que los rodajes los tuvimos que grabar muy salteados tardamos cinco años, pero que lo normal hubiese sido dos años. 


¿Está contento con el resultado?
Estoy muy contento, no obstante, es difícil atraer al público y más si es histórico. Por ello, lo hemos intentando hacer de tal manera que llegase a un público más genérico, con una investigación cuidada, documentos, recreaciones y un montaje dinámico. Ya se sabe, la gente dice que ve documentales pero luego no los ve nadie.


¿Proyectos futuros?
He realizado documentales siguiendo la historia del siglo XX, y si seguimos, me tocaría la época final del fascismo, la época en el que surge ETA. Es más,  ya he grabado 25-30 testimonios de la época y me gustaría seguir con el proyecto pero sin publicar nada porque ahora es el momento de trabajar. Además es un tema delicado y complicado y ahora aun más con la doctrina Parot latente. No obstante hay que empezar a trabajarlo ya porque probablemente dentro de 10 años será el momento de sacarlo a la luz, tenemos que trabajar en silencio y con discreción, anticiparte a los acontecimientos para que no ocurra lo de la guerra civil, que para cuando quieres hacer algo la gente se está muriendo.

Sumario 1: “Tienes que ser guionista, actor, director, realizador… todo al mismo tiempo”
Sumario 2: “La gente dice que ve documentales pero luego no los ve nadie”
sumario 3: “Siempre te implicas con los personajes”

Sabin Egilior dirigiendo a dos actores de Camaradas

Por Carla Torrado Sainz

martes, 19 de noviembre de 2013

Sara Labalestra: "Si otros han podido, ¿por qué tú no?"

Sara Labalestra Chinchilla, titulada en el grado de Publicidad y Relaciones Públicas
“Siempre hay que tener cara”

Sara Labalestra, se titula este mismo año en el Grado de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Navarra, a los 23 años. Nada más acabar la carrera, ya se encuentra trabajando fuera de España, en Bruselas, gracias a la Beca Leonardo. Allí trabaja para la empresa JWT Brussels. Sin embargo, su vida laboral empieza mucho antes que todo esto. Desde el instituto Sara ha estado trabajando por su cuenta, en empleos temporales, para ganarse la vida y alcanzar sus objetivos. Sin embargo, en su tercer curso de carrera, Sara comenzó a introducirse poco a poco en la profesión. Sus primeras prácticas fueron en la Agencia de Publicidad Bostnan, dentro del Departamento de Creatividad y Producción. Seguidamente, vino la oportunidad de trabajar en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, como asistente de RRPP, acompañando a los invitados. Cuando finaliza sus estudios, encuentra un puesto en la cadena de televisión local Teledonosti y más tarde, en World Youth Alliance (“una ONG que trabaja por los derechos e intereses de la juventud”, explica Sara), con la que permaneció un tiempo en Nueva York.


¿En qué momento de su vida se da cuenta de que es esto a lo que se quiere dedicar?

Desde bien pequeña me decían que se me daba bien escribir y dibujar. Siempre he tenido algo de vocación. La verdad es que me considero una persona creativa. En primero de Bachiller me di cuenta de que era esto a lo que quería dedicarme. Además, creo que mis habilidades encajaban con esta carrera. Uno de mis profesores me enseñó par de libros sobre el mundo de la publicidad, que me inspiraron mucho. Sobre todo el libro de Advertising Now. Print, de Taschen.


¿Piensa que el hecho de estudiar en una universidad privada tiene ventajas sobre los estudiantes de cualquier universidad pública?

Suena muy triste… Pero sí. En verdad, soy partidaria de la educación pública. Es el mejor regalo que un Gobierno puede hacerse a sí mismo. Pero las universidades privadas tienen algo muy bueno: unas redes de contactos muy amplias para promocionar a sus alumnos cada año. A esto hay que añadirle la fama. Pero “universidad privada” no significa pagar solo por un título. En mi caso he tenido que esforzarme muchísimo para aprobar y no voy a decir que no ha sido duro. La Universidad de Navarra no pone las cosas fáciles, ni mucho menos. Yo creo que eso es lo que crea buenos alumnos. Supongo que el hecho de ser pública o privada no importa tanto, sino que es más bien la estrategia que se emplea.


¿Cómo toma la decisión de irse fuera y empezar algo nuevo en otro país?

Son varias las razones que me han llevado a estar donde estoy. Por una parte, conocí a mi novio con 17 años, el fue a trabajar hace dos años con una beca Leonardo a Barcelona. Y yo le correspondo yendo a Bruselas. Es algo que tenía planeado desde antes de la crisis, pero tengo que admitir que dadas las circunstancias es una buena oportunidad para encarrilar mi carrera sin incertidumbre. A parte de esto, mi padre no es español, sino italiano. Gracias a él he conocido siempre el sacrificio que supone ser un extranjero y sacrificar una vida anterior para empezar de cero otro país. No tengo mucho miedo. Además, Bruselas es la capital europea. La gente se mueve a la velocidad del rayo. No hay más que ver los precios de los billetes de avión para darse cuenta de la demanda de gente queriendo venir e irse. Es un flujo constante.


¿Puede citarme algún proyecto propio que haya supuesto mucho valor para ti?

En cuarto de carrera tocaba hacer el proyecto de final de carrera. El trabajo consistía en construir una agencia de publicidad desde cero y elaborar tres campañas de clientes reales. El primer cliente fue Fnac. Yo me ocupé de todo el tema visual para la presentación. Al acabar la exposición fue muy emocionante ver la reacción de la clase y del jurado. Me acuerdo que todos se levantaron para aplaudir. Cuando se finalizan los proyectos es de costumbre organizar la gala Cut & Copy Adwards de la Universidad de Navarra. Mi proyecto ganó tres premios, entre ellos a mejor campaña y Grand Prix por Fnac. La emoción y la felicidad que sentí en aquel momento no se pueden describir con palabras.

¿Y sobre proyectos ajenos? ¿Recuerda alguno que le haya llamado la atención?

Ahora mismo estoy muy interesada en la industria de videojuegos. Me inspiró mucho hace unos meses un proyecto de unos estudiantes canadienses. Desarrollaron un juego llamado “Pulse”. En ese juego el protagonista es un niño ciego que se tiene que abrir paso por unas plataformas mediante el sonido. Es un proyecto muy innovador que tuvo una acogida inmensa en Kickstarter. Me encantaría llegar a algo así en el futuro.


¿Nota muchas diferencias en la forma de trabajar de un país y otro?

En España se suele trabajar más “cara a cara”. Aquí, aunque tu jefe esté a menos de un metro y en la misma mesa, hay que mandarle un correo para informarle de cómo va el asunto. Aunque si la información viene de un superior, entonces sí. Se menosprecia mucho al becario. En España el ambiente de trabajo suele ser más relajado y cercano. Hay mejor energía. Más sano.


Hay quienes dicen que "hoy en día no haces nada solo con un título". ¿Qué opina al respecto?

Que se equivocan. Una y otra vez. ¿Qué pasa si no encontramos trabajo con el Máster? ¿Tendremos que sacarnos el Doctorado? Creo que los títulos de posgrado están muy sobrevalorados. Yo por ejemplo no puedo permitirme un Máster. En mi caso voto por encontrar trabajo como sea. Y la única forma es tener experiencia.
No hay nada como la experiencia y unas cuantas cartas de recomendación que hagan valer tus capacidades.


Ahora que está “situada” en una empresa, ¿piensa que estamos totalmente preparados para "lanzarnos" al mundo laboral?

Depende mucho de la persona. En mi caso no sentí estar preparada. Ni en ese momento ni ahora en este departamento. Mi opinión es que no. No salimos preparados. Es cierto que la teoría que nos dan nos sirve para situarnos. Pero yo creo que solo se consigue aprender de verdad con la experiencia. Y trabajar en lo que queremos es esencial para prepararnos. Un niño no aprende a caminar estudiando anatomía.


Un miedo muy común entre los estudiantes de Publicidad es el "¿y si yo no valgo para eso?" ¿Cuál es su opinión sobre ese temor?

Siempre existe el miedo. Lo valiente es borrarlo, eliminarlo de la mente. El miedo crea barreras y hace que el talento sea pequeño. Para tener talento hay que ser un poco niño y experimentar. Hay que probar nuestras habilidades y, claro, conocer nuestras limitaciones también. Hay que conocerse a sí mismo. Si nos dejamos llevar por el miedo nunca sabremos de lo que somos capaces. Si otros han podido, ¿por qué tú no?


¿Cree que hay que ser valiente y "echarle cara" a las cosas para obtener grandes logros?


Por supuesto. Siempre hay que ser valiente y arriesgarse. Estuve a punto de negarme a las prácticas de Nueva York por carecer de fondos para vivir allí. Echándole cara conseguí alojamiento gratuito y ayuda económica de mi universidad y de la Caja Rural de Navarra. No se trata de hacer barbaridades. Se trata de ser inquieto y aprovechar las oportunidades. Y si no, tienes que crear tú mismo las oportunidades.
Siempre hay que tener cara. El mercado laboral es una guerra de mil contra uno. A parte de cara hay que tener algo de envidia. La envidia crea ambición.






Sumario 1: “universidad privada” no significa pagar solo por un título

Sumario 2: "se trata de ser inquieto y aprovechar las oportunidades"

Sumario 3: "la envidia crea ambición"




¿POR QUÉ?


Alba Ruigómez Ruiz